viernes, mayo 28, 2010
Réstale el número que pensaste....
martes, mayo 25, 2010
Tomar prestado cuando es cierto...
Entre el qué hago y el qué hice

Mierda! no hay mejor manera de empezar este texto con esa palabra, porque claro, es lo primero que uno diría al estar entre el qué hacer y el qué hice... Diablos, maldita idea de seguridad, de firmeza, de valentía.... Quién cambió? qué cambió? Por qué uno renuncia, por qué uno se rinde y baja los brazos? Yo creo que con el renunciamiento uno no baja los brazos, a menos que se esté sintiendo derrotado, pero no hay como alzar los brazos sintiéndose seguro que uno va a estar bien después de haberse dado el golpe solito.... El problema es cuando se abre la llaga y sale el dolor, ese rato uno sabe que la herida sigue abierta pero que sanará, sino, no doliera o dolería? El problema es ser consecuente... uno era consecuente antes, y quiere ser consecuente ahora, pero cuál es la consecuencia? o mejor dicho, qué es ser consecuente? asumir las consecuencias? pues si lo vemos por ese lado, "mucho cobarde si me doy la vuelta", pero.... por qué tomé otro rumbo? por qué estando seguro de lo que tenía quise buscar otras cosas???? ahí viene el "mierda!!!!" ahí está la carencia de consecuencia y claro, la obvia consecuencia..... por qué me pregunto qué hago o qué hice, cuando debería preguntarme qué hacer?
jueves, mayo 20, 2010
Y uno aprende...
Y UNO APRENDE...
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así es que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.
J. L. Borges
