13 años después y en medio de una de esas madrugadas de trabajo, donde la procrastinación es fuente de inspiración, descubro que existen estos posts. Que la consecuencia me llevó en la dirección correcta, volvía a donde salí y crecí. Me proyecté, y aquí sigo. Aquí seguimos, y allá vamos!
Hermoso saber que la botella se ha añejado, pero sigue llena de un néctar espirituoso que sin emborrachar, arranca sonrisas, pensamientos, verdades y cicatrices a diario. Pero que todo eso es necesario para estar vivo. Sorbo a sorbo, la botella no se vacía, sino que mejora cada vez más. Alegría.